Trailer: La inquisidora estreñida (Libro II)

miércoles, 17 de junio de 2009

LIE

NAINFITA PEINES Y LA INQUISIDORA ESTREÑIDA.
CAP.8. LA INQUISIDORA ESTREÑIDA.

Los primeros dias de Febrero daban comienzo y a Patri no le hizo ninguna gracia tener que cumplir castigo despues de haber recibido la tortura del crucio de Camelia Sangronia, aunque no le importaba tanto al soportarlo en compañia de Franjo, ese apuesto tejón.

Y lo peor no había hecho mas que empezar: Camelia Sangronia apareció en clase y todos los alumnos se extrañaron de no ver al profesor Slughorn como de costumbre, salvo los Pervers, prefectos, Nainfita y Chewba K.

Camelia irrumpió en la clase y colocó a los chicos con los chicos y a las chicas con las chicas, separandoles a una distancia demasiado larga y a continución se paseó por el pasillo que había entre los pupitres.

-Mis queridos alumnos, me llamo Camelia Sangronia e impartiré la clase de Pociones a partir de hoy.

-Perdone, tengo entendido que el profesor Slughorn seguirá impartiendola, ¿lo harán conjuntamente?-preguntó Maturana extrañado.

-No contestaré a nadie que no haya levantado la mano primero y le haya dado logicamente permiso. Por tu insolencia, 15 puntos menos para Hufflepuff.

Maturana se quedó colorado y bajó la mano.

-La profesora soy yo y no hay nada mas que hablar, y aunque no tengo por qué daros explicaciones, el ministro me ha mandado a mi al cargo, y a Slughorn Dippet, asi que al estar de viaje, yo me haré cargo de la asignatura en su totalidad.

Los Pervers se quedaron de piedra ante la prepotencia de la nueva profesora mientras Nainfita sonreía al ver a su alma gemela. Por fin una profesora afín a ella. Por un momento imaginó que sería ella cuando acabara sus cursos en Hogwarts.

-Acabo de llegar y salvo dos insolentes alumnos que logicamente han castigado, no me ha dado tiempo a revisar vuestros informes.

-No creo que los haya, es nuestro primer año, aún no nos hemos examinado-dijo Doxycris.

-¿Usted escucha cuando hablo, señorita?-contestó Camelia con una sonrisa falsa-. Otros 15 puntos menos para Hufflepuff. No olvide levantar la mano cuando quiera preguntar algo, aunque dudo que sea algo lo suficientemente interesante para otorgarle la palabra...

-No pregunté nada, señorita, solo la puse al día y le comenté lo que había para que se enterara-replicó Doxycris.

-¿Pero que ocurre aqui?-se dijo a sí misma Camelia-. ¿Acaso Hufflepuff está rebelde? Me tocará enderezaros a todos los tejones.

-Doxy, no sigas-le dijo Lord_Chris a Doxy en voz baja-. No dejes que nos quite mas puntos a la casa.

Camelia Sangronía se percató del comentario de Lord_Chris y se acercó a él:

-En mi clase no está permitido cuchichear ni contarse secretitos en voz baja. 20 puntos menos para Hufflepuff. Vaya! Como la cosa siga asi, creo que el reloj de los tejones se quedará sin arena y me deberán puntos. Y bien-dijo resoplando-. ¿Cual es su nombre?

La clase se quedó algo extrañada al ver que a Doxy y Matu no les había preguntado el suyo, pero al lord Amarillo si.

-Lord_Chris, señorita Camelia Sangronia-contestó.
-Vaya, vaya vaya, si tenemos aqui a un descendiente de la misma Helga Hufflepuff. Curioso, demasiado curioso-exclamó en voz alta mientras se colocaba un dedo en la barbilla-. ¡Que pensaría la misma Helga si un descendiente suyo fuera tan insolente, ridiculo y estúpido?

-Y de usted que? De una estreñida con mala leche que necesita que le digan cuatro cosas-contestó Abe Sweet ante tal enumeración de insultos.

-Los tejones sois estupidos visto lo visto, otros 15 puntos menos-contestó resoplando tras lanzarle una mirada de asco, y dirigiendose de nuevo a Lord_Chris-. Veo que tienes subditos y todo, muchacho, que te protegen y salen en tu defensa... no has perdido el tiempo, has sabido comerles la cabeza e imponerte a ellos, hasta tal punto que te lamen los zapatos si hace falta.

Lord_Chris se incomodó ante tal afirmación y calló.

-A una persona se la admira por sus méritos, no por su linaje. Y ahora digame, ¿que ingredientes necesito para crear una poción para encoger o empequeñecer algo?

-No lo sé-contestó Lord_Chris tras pensarlo un rato.
-Aun no hemos llegado a ese tema, es logico que ni él ni nadie de esta clase lo sepa-contestó Laura88 en su defensa.

-Otra fiel escudera, 15 puntos menos para Hufflepuff. Creo que al final tendré que traer una grabadora y rebobinar, darle a play, y rebobinar, asi no malgasto saliba-contestó Camelia con tono de burla.

-Mas que saliba, yo diría que veneno-contestó Kalimera por lo bajo mientras Camelia hacia como que no la escuchaba.

-La fama no lo es todo, señor Lord_Chris, ¿no le da verguenza sentarse en ese pupitre sin saber nada? Yo que usted no pisaría esta clase mas.

-La diferencia está en que él viene a aprender, si supiera las pociones de antemano, no vendría-contestó Patri harta de que Camelia ridiculizara a Lord_Chris.

-¿Sois todos estupidos o que?-preguntó Camelia Sangronia-. ¡Que nivel mas bajo!

-Piel de camaleon, uña de mandragora, jugo de renacuajo y nectar de crisontemo-dijo Nainfita Peines sin levantar la mano ante la sorpresa de Camelia Sangronia, que se volvió hacia ella.

-Exacto. ¿Su nombre?

-Nainfo Peines.

Camelia Sangronia abrió los ojos de par en par, sorprendida: había encontrado a la chica por la que habia viajado a Hogwarts y renunciado a muchos privilegios conscientemente.

-50 puntos para Hufflepuff. Deberiais estar todos orgullosos de tener una tejona así en vuestra casa, aunque mas bien usted por pertenecer a una casa tan estupida y perezosa-contestó Camelia Sangronia.

Todos miraron a Nainfita mientras ella sonreía y se creía importante, aunque lo que ella ignoraba es que lo que ella supiera le daba absolutamente a la clase.

-A esta chica tendríais que apoyar y dar la cara por ella-dijo mirandola con una sonrisa-. Y no como a otros que solo tienen fama por su linaje-continuó mirando con desdén y asco a Lord_Chris-. Arrimaros a ella, haber si se os pega algo de su talento y su inteligencia.

Varias arroz cuchichearon mirando a Nainfita de reojo, mientras los Pervers lamentaban que tendrían que aguantar a una profesora tan idiota el resto del curso. Nainfita sin embargo, se sentía feliz, a su juicio, por fin había llegado una profesora que destacara lo maravillosa que era ante los mediocres que la rodeaban desde siempre y la envidiaban.

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